¿Te da pereza dedicar 5 minutos a reflexionar sobre el texto que acabas de leer?
¿En lugar de esforzarte por recordar un dato, acudes a Internet a buscarlo?
¿Cada vez que tienes que hacer una cuenta rápida sacas la calculadora del móvil?
Quizá estés siendo víctima del sedentarismo cognitivo, la nueva pandemia silenciosa que está extendiéndose en todo el mundo propulsada por la reciente llegada de la inteligencia artificial. ¿El problema? Al igual que sucede con el sedentarismo físico – que reduce nuestro desempeño y aumenta el riesgo de padecer múltiples patologías –, el sedentarismo cognitivo puede atrofiar nuestro cerebro y afectar la manera en la que percibimos e interpretamos el mundo, convirtiéndonos en seres autómatas incapaces de pensar por nosotros mismos.
¿Qué es el sedentarismo cognitivo?
El sedentarismo cognitivo no es más que la falta de actividad mental provocada por una escasa estimulación del cerebro. Básicamente, viene siendo la versión psicológica del sedentarismo físico, donde la ausencia del trabajo o esfuerzo cognitivo conduce a una menor capacidad atencional, un pobre razonamiento y una baja creatividad. Dicho en palabras más simples, es esa pereza mental que te impide reflexionar, generar ideas nuevas o incluso realizar tareas sencillas como calcular o resumir un contenido.
Si bien el sedentarismo cognitivo ha existido siempre, hasta hace muy poco tiempo solo se relacionaba con una pobre educación o un coeficiente intelectual bajo. Sin embargo, a raíz del auge de la tecnología, Internet y más recientemente la inteligencia artificial, ahora es la dependencia excesiva de estas herramientas la que está convirtiendo al sedentarismo cognitivo en una pandemia. Esto ya que, básicamente, cada vez son más las personas que delegan tareas o funciones mentales en el teléfono móvil o la IA, en lugar de ejercitar sus propias capacidades.
Esto significa que nos vamos volviendo más perezosos cognitivamente hablando, un problema que podría tener múltiples consecuencias a largo plazo.
Los riesgos del sedentarismo cognitivo, una bomba de relojería
Es cierto que, a veces, pensar puede resultar agotador. Por eso, es normal que las personas, incluso las que tienen un alto rendimiento cognitivo, terminen tirando la toalla y cedan al sedentarismo cognitivo. ¿Acaso no es más cómodo sacar unos cálculos en el móvil que hacerlo mentalmente o pedirle a la IA que redacte un texto por nosotros en lugar de exprimirnos las neuronas? Pues bien, esto explica por qué tantos están cayendo víctimas del sedentarismo cognitivo. Sin embargo, lo que la mayoría de ellos no sabe es el alto precio que tendrán que pagar a largo plazo por esa “comodidad mental”.
1. Reduce la memoria
Abrir un bloc de notas para escribir un dato o no tener que preocuparte por recordar una información porque tienes a mano Google es útil, en esto estamos de acuerdo. Sin embargo, cada vez que lo haces, dejas de ejercitar tu memoria. ¿El resultado? Una memoria a corto y largo plazo cada vez más pobre porque sencillamente no la estás entrenando.
Así lo reveló un estudio del Massachusetts Institute of Technology en el que se midió la actividad cerebral de un grupo de estudiantes a los que les pidieron escribir un ensayo sobre filantropía. Una parte de esos estudiantes debía realizar el ensayo solos, otros podían apoyarse en Google y otros en ChatGPT. Pues bien, resulta que el 83% de los estudiantes que usaron la IA no pudieron recordar ni una frase de sus ensayos, algo que solo le sucedió al 11% de quienes escribieron sin ayuda.
2. Afecta el pensamiento crítico
Pensar críticamente no solo nos ayuda a comprender mejor el mundo, sino también a diferenciarnos de quienes nos rodean. Sin embargo, cada vez que terminamos de leer un libro, un texto o una frase y no reflexionamos sobre ello o cada vez que le pedimos a la IA que nos resuma un contenido estamos perdiendo valiosas oportunidades para desarrollar nuestro pensamiento crítico. ¿El problema? Con el tiempo nuestra capacidad reflexiva y crítica se va atrofiando hasta el punto en el que perdemos la habilidad de entender la vida desde una perspectiva única.
Esta fue la conclusión a la que llegó una investigación realizada en la SBS Swiss Business School en la que se pidió a los participantes que rellenaran un cuestionario de 23 preguntas sobre el uso de la IA, las tendencias de descarga cognitivas y las habilidades de pensamiento crítico. ¿Los resultados? Quienes más utilizaban la inteligencia artificial tenían una menor capacidad para evaluar la información de manera crítica y resolver problemas de manera reflexiva.
3. Bloquea la creatividad
Haz un experimento: pásate dos meses sin pensar ni reflexionar sobre tu propósito, proyecto o cualquier tema que te apasiona y notarás cómo luego te cuesta retomar el ritmo. Es el resultado de la pereza cognitiva. Y es que cuanto menos usamos nuestra mente, más se resiste a funcionar y a rendir, lo que se traduce en un mayor bloqueo creativo.
Porque una cosa es tomarse un descanso para relajar la mente y permitir que afloren nuevas ideas y otra bien distinta poner la mente en piloto automático durante mucho tiempo sin estímulos que la reten o mantengan activa. Y esto es lo que sucede cuando caemos en las redes del sedentarismo cognitivo.
Más entrenamiento cerebral, la clave para plantar cara al sedentarismo cognitivo
La buena noticia es que es posible abandonar el sedentarismo cognitivo y poner a trabajar a nuestra mente. ¿Cómo? La clave es el entrenamiento cerebral. Porque de la misma manera que el sedentarismo físico se combate con más movimiento y actividad deportiva, el sedentarismo cognitivo se contrarresta con ejercicio mental. Entonces, ¿qué puedes hacer?
- Busca menos, recuerda más. Buscar información, ya sea para profundizar en un tema o corroborar un dato en particular, no es negativo. Lo perjudicial es usar una tecnología externa como reservorio de tus pensamientos. Así que empieza a intentar retener más información, en lugar de buscarla en las redes o preguntarle a ChatGPT, tu mente te lo agradecerá.
- Acepta menos, reflexiona más. En lugar de aceptar la información que lees o escuchas como una verdad absoluta, practica la reflexión crítica y fórmate una opinión propia sobre el tema. Esto no solo evitará que asumas la información de manera pasiva, sino que estimulará tu pensamiento crítico. Por supuesto, no se trata de poner todo en tela de juicio, pero sí de analizarlo por tu cuenta.
- Copia menos, crea más. Admitámoslo, la mayoría de nosotros no somos Leonardo da Vinci ni Einstein. Sin embargo, eso no significa que tengamos que convertirnos en una copia de los demás. Por eso, en lugar de copiar sin más el contenido o las ideas de otros, inspírate en ellas y llévalas al siguiente nivel añadiendo tu propia visión del tema. Créeme será mucho más auténtico.
Por último, recuerda que una cosa es apoyarse en la inteligencia artificial o Internet y otra bien distinta utilizarlos como sustitutos de nuestra mente. Porque puede parecerte cómodo y efectivo, pero a largo plazo terminarás convirtiéndote en un autómata incapaz de pensar por ti mismo.
Referencias:
Gerlich, M. (2025). AI tools in society: Impacts on cognitive offloading and the future of critical thinking. Societies, 15 (1), 6.
Kosmyna, N., Hauptmann, E., Yuan, Y. T., & Situ, J. (2025). Your brain on ChatGPT: Accumulation of cognitive debt when using an AI assistant for essay writing task. arXiv. https://doi.org/10.48550/arXiv.2506.08872
Crédito de foto: Imagen libre de Pexels





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