Cuando era estudiante, si un profesor te veía dibujando en clase, la bronca era segura. El dibujo se consideraba una distracción o, en el mejor de los casos, se relegaba a las clases de plástica. Y, aunque es cierto que muchas veces dibujar era una válvula de escape en mitad de clase, hoy sabemos que, bien utilizado, puede convertirse en un recurso muy eficaz para aprender.
Y es que, en un contexto educativo marcado por la sobrecarga de información y la dificultad para mantener la atención, usar dibujos para aprender puede ser una herramienta sencilla, accesible y, sobre todo, efectiva. No se trata de hacer ilustraciones bonitas ni presumir de talento artístico, sino de usar el dibujo como una herramienta cognitiva para pensar, comprender y organizar la información de manera más profunda, como propone el art thinking.
Mucho más que trazos, ¿por qué funcionan tan bien los dibujos para aprender?
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Tübingen analizó el uso del dibujo para aprender en un grupo de adolescentes. En el experimento participaron 48 estudiantes a quienes les pidieron leer un texto sobre los aspectos biológicos de la gripe, un tema poco conocido para ellos. Todos sabían que después tendrían que realizar una prueba.
La diferencia estuvo en la estrategia utilizada. A la mitad de los participantes se les pidió que realizaran un dibujo por cada párrafo del texto, representando el contenido leído. El resto estudió el texto sin utilizar el dibujo como recurso. Posteriormente, todos realizaron un test de respuesta múltiple y una tarea en la que debían representar gráficamente los conceptos clave.
Los resultados fueron claros: los estudiantes que habían utilizado dibujos para aprender obtuvieron una puntuación media significativamente superior (61 frente a 44). Es decir, dibujar mientras se aprende mejora la comprensión y la retención, incluso cuando el contenido es complejo y poco familiar. La explicación se debe a que el dibujo:
- Mejora el procesamiento y comprensión del contenido. Dibujar lo que estamos aprendiendo requiere tomar decisiones constantemente: qué información es relevante, cómo podemos representarla, qué relaciones existen entre los conceptos o cómo organizarlos en el espacio. Un proceso que nos fuerza a comprender mejor el contenido y, por ende, nos aleja del aprendizaje automático y superficial.
- Activa distintas funciones cerebrales simultáneamente. ¿Sabías que el dibujo activa distintas áreas cerebrales? Mientras el procesamiento lingüístico activa el giro temporal superior, responsable del procesamiento verbal, transformar ideas en trazos despierta la corteza visual y motora. Y todo esto pasa mientras la corteza prefrontal tira de la memoria de trabajo al intentar darle un orden a la composición. Una danza de neuronas que estimula nuestro aprendizaje.
- Reduce la sobrecarga cognitiva. Cuando el contenido es nuevo o complejo, la memoria de trabajo puede saturarse con facilidad. El dibujo actúa como un apoyo externo que permite “sacar” parte de la información de la mente y organizarla sobre el papel. Esto facilita la comprensión y libera recursos mentales para pensar y relacionar ideas.
- Estimula la atención. Dibujar nos mantiene activamente implicados en la tarea. No hay margen para la desconexión que sucede a menudo con la relectura pasiva. Cada trazo exige una decisión, lo que favorece la atención sostenida y nos saca del piloto automático. Como supondrás esto supone una ventaja clara, sobre todo si tienes dificultades atencionales o tendencia a memorizar sin comprender el contenido.
¿Cómo usar los dibujos para estimular el aprendizaje?
Los dibujos para aprender pueden ser realmente eficaces, pero no basta con dibujar porque sí. Es importante entender cómo integrarlos de forma funcional en el proceso de aprendizaje.
En primer lugar, conviene dejar claro que no se trata de hacer dibujos decorativos. El objetivo es representar ideas, conceptos y relaciones. Flechas, esquemas, símbolos, figuras simples o combinaciones de palabras clave con imágenes son más que suficientes. De hecho, cuanto más simple sea el dibujo, más probable es que cumpla su función cognitiva sin distraer.
Otro aspecto importante es el momento en el que se dibuja. Dibujar mientras se lee, se escucha o se explica un contenido tiene un impacto mayor que hacerlo solo al final como resumen. Cuando el dibujo acompaña al aprendizaje, permite detectar de inmediato si algo no se entiende y obliga a reorganizar la información sobre la marcha. Es una forma muy eficaz de autorregular el aprendizaje.
Asimismo, los dibujos para aprender también funcionan muy bien como herramienta de explicación. Es mucho más fácil explicar un contenido apoyándonos en nuestros propios dibujos que hacerlo basándonos en la información memorizada. Y, si podemos explicar algo a partir de un esquema visual sencillo, probablemente significa que lo hemos entendido bien.
Es importante subrayar que el dibujo no sustituye al texto, sino que lo complementa. Los libros y demás materiales aportan precisión y vocabulario específico mientras que el dibujo confiere estructura y visión global. Juntos, forman una combinación muy potente para que cualquier estudiante, sin importar el nivel educativo, pueda aprender con propósito.
Referencias:
Schmeck, A., Mayer, R. E., Opfermann, M., & Nagel, V. (2014). Drawing pictures during learning from scientific text: Testing the generative drawing effect and the prognostic drawing effect. Contemporary Educational Psychology, 39(4), 275-286.
Crédito de foto: Imagen libre de Pexels





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