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Deuda cognitiva: El precio de usar demasiado la IA

Chica con deuda cognitiva coloreada de unos y ceros

Escrito por Yiana Delgado

Publicado: 14 Ago 2025

Vivimos tiempos en los que se empieza a utilizar la inteligencia artificial (IA) como un atajo mental constante. ¿Para qué esforzarnos en redactar un trabajo de clase si ChatGPT lo hace en segundos? ¿Por qué “perder” horas en leer un libro si la IA lo resume al instante? Sin duda, es cómodo, eficiente y, en muchos casos, increíblemente útil, pero también tiene un costo invisible: la deuda cognitiva.

Y es que cuando la IA se utiliza como reemplazo (y no como complemento) de nuestros procesos mentales, se produce un efecto paradójico: a mayor comodidad, menor desarrollo cognitivo. Tareas esenciales como estructurar ideas, sintetizar información o resolver problemas complejos quedan relegadas a algoritmos que las inutiliza. El resultado es una deuda que, como revela un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts, tarde o temprano tendremos que pagar con intereses.

Cuando la comodidad se vuelve contraproducente: un estudio revela el coste oculto de la IA

Cada vez que usas tu tarjeta de crédito vas acumulando una pequeña deuda financiera que, por lo general, pagas a final de mes. Pues bien, con el uso desmedido de la inteligencia generativa sucede algo similar: cada vez que delegas una tarea mental en la IA, tu cerebro acumula una pequeña deuda cognitiva. Esa fue la conclusión a la que llegó el estudio del MIT Cambridge.

En el estudio los investigadores dividieron a 54 estudiantes universitarios en tres grupos y les pidieron que respondieran algunos test mentales y escribieran un ensayo sobre filantropía:  

  • Grupo 1: Debía escribir el ensayo completamente “a mano”, sin ayuda digital.
  • Grupo 2: Podía consultar información en Google, pero redactar el ensayo por sí mismos.
  • Grupo 3: Podía utilizar modelos de IA como ChatGPT para generar sus textos.

Los científicos no solo analizaron la calidad de los ensayos, sino que midieron la actividad cerebral con encefalogramas y entrevistaron a los participantes. Lo que descubrieron explica por qué muchas personas se sienten mentalmente más lentas desde que adoptamos la IA.

Resulta que, al terminar el experimento, el 83% de los estudiantes que habían usado ChatGPT no pudieron recordar ni una sola frase del ensayo que acababan de escribir, un fenómeno que solo le ocurrió al 11% de quienes escribieron sin la ayuda de la IA. Asimismo, el grupo que usó la IA generativa mostró tres problemas clave:

  • Pérdida de pensamiento crítico: Aceptaban la información de la IA sin cuestionarla, como si fuera una verdad absoluta. Con el tiempo, olvidaban que estaban interactuando con un algoritmo y no con una fuente fiable.
  • Efecto cámara de eco: En lugar de desafiar sus ideas, la IA las reforzaba. Si un alumno partía de un prejuicio o sesgo cognitivo, ChatGPT lo amplificaba en lugar de ofrecer otras perspectivas que invitasen al análisis.
  • Falta de originalidad: Los ensayos generados por IA eran técnicamente correctos, pero todos sonaban muy similares. Los estudiantes perdieron la capacidad de estructurar sus ideas de forma auténtica.

Los encefalogramas revelaron algo aún más preocupante: el grupo que usó la IA mostró una actividad cerebral significativamente menor en zonas clave para el lenguaje, la memoria y el razonamiento complejo. Es como si el cerebro, al no necesitar esforzarse, “desconectara” dichos circuitos esenciales. Un fenómeno que los investigadores denominaron “deuda cognitiva”.

Básicamente, cada vez que la IA hace por nosotros el trabajo mental pesado (sintetizar, estructurar, argumentar…), estamos inutilizando nuestra mente y posponiendo un ejercicio cerebral necesario. El problema es que, como cualquier deuda, acumula intereses. Hoy delegas en ChatGPT redactar un ensayo. En seis meses, te cuesta estructurar una simple presentación sin su ayuda. En un año, notas que ya no puedes desarrollar ideas complejas por tu cuenta. Porque otro de los descubrimientos del estudio es que los efectos no desaparecen, sino que se mantienen con el paso del tiempo.

¿Cómo mantener la deuda cognitiva en cero?

La buena noticia que arrojó esta investigación es que el grupo que recurrió a las búsquedas tradicionales en Google conservó mejor sus habilidades. Esto sugiere que el peligro no está en la tecnología, sino en cómo la usamos. Por eso, una buena manera de mantener la deuda cognitiva en cero consiste en aprender a utilizar la IA como una herramienta, en lugar de como un reemplazo de nuestra mente. ¿Cómo?

  1. Aplica la regla 20/80: Usa la IA para realizar el 20% de las tareas repetitivas mientras dejas que tu cerebro se encargue del 80% de las tareas creativas, reflexivas y críticas.
  2. Entrena tu mente: Dedica tiempo a diario a realizar actividades sin ningún tipo de tecnología como, por ejemplo, leer en papel, escribir a mano o reflexionar sobre determinado tema.
  3. Practica la metacognición activa: Hazte preguntas como ¿estoy usando la IA para potenciar mi mente o para reemplazarla? ¿por qué me cuesta tanto recordar lo que la IA hace por mi? ¿qué puedo hacer para analizar y procesar mejor el conocimiento?

Recuerda que la inteligencia artificial es como una especie de entrenador personal: puede guiarte en tu aprendizaje, pero si dejas que haga todo por ti, al final tus músculos mentales terminarán atrofiándose. Y la pregunta es: ¿estás dispuesto a pagar el precio de la comodidad?

Crédito de foto: Imagen libre de Pexels

Psicóloga y escritora. Divulgadora científica durante más de 10 años. Defensora de la educación como única vía para el desarrollo personal y social.

Jennifer Delgado Suárez

Revisado por Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga, especializada en Psicopedagogía con experiencia como profesora universitaria.

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