¿Imaginas enseñar un concepto a tus estudiantes con una sandía?
¿O aprovechar la visita a un museo para darles una lección de vida?
Esto es lo que propone el art thinking. Una metodología educativa relativamente reciente, pero con una larga historia a sus espaldas que recurre al arte como herramienta para transformar la manera de enseñar y aprender en el aula. Un método de aprendizaje que anima a los alumnos a descubrir el placer de aprender a través de la curiosidad, la creatividad y las emociones. Una manera de enseñar cualquier contenido, materia y/o conocimiento con un enfoque más colaborativo y experiencial que todo docente debería conocer.
¿Qué es exactamente el art thinking? ¿En qué se diferencia del design thinking?
El art thinking no es más que una metodología educativa que usa el arte como recurso para estimular el pensamiento y el aprendizaje. Impulsado por la profesora e investigadora española María Acaso, el art thinking no limita el poder del arte al ámbito estético o las materias artísticas, sino que lo usa para transmitir conocimiento, despertar emociones y hacer reflexionar de manera crítica. En palabras de su principal valedora: consiste en utilizar el arte para explicar cualquier contenido y despertar el placer por aprender en los estudiantes.
A diferencia de otras metodologías contemporáneas como el design thinking, que se centra en resolver problemas concretos a través del diseño, el art thinking se enfoca en plantear nuevas preguntas, abrir posibilidades y explorar lo desconocido. De hecho, su propósito no es brindar una única respuesta, sino estimular la exploración y reflexión personal. Su objetivo consiste en utilizar el proceso artístico para mirar la realidad desde una nueva perspectiva y cuestionar lo que dábamos por sentado.
¿Algunos principios clave del art thinking?
- Cualquier expresión artística, visual, literaria, escénica, digital o arquitectónica puede transformarse en una herramienta para aprender una materia, disciplina y conocimiento.
- Evocar emociones como la sorpresa, la curiosidad o la duda en los estudiantes contribuye a estimular la motivación por aprender.
- Estimular la reflexión y el aprendizaje significativo promueve el pensamiento crítico y divergente en los estudiantes.
- El fomento del aprendizaje experiencial y la expresión corporal promueve la participación activa del estudiante en el proceso educativo.
- El eje del aprendizaje se basa en la creación colaborativa del conocimiento con la guía del docente y el trabajo del estudiante.
¿Por qué apostar por el art thinking?
Si buscas una metodología diferente para impulsar una educación con propósito, el art thinking es una excelente alternativa. No solo promueve el gusto por lo estético y artístico en los estudiantes, sino que también es una manera de trabajar la inteligencia emocional y el desarrollo cognitivo. ¿Por qué?
- Fomenta la creatividad y permite a los estudiantes explorar nuevas formas de pensar y resolver problemas de manera innovadora.
- Desarrolla el pensamiento crítico y divergente, animando a los alumnos a cuestionar y analizar la realidad que les rodea desde diferentes perspectivas.
- Transforma el aprendizaje en una experiencia personal, placentera y significativa, en el que los estudiantes aprenden a disfrutar del proceso de creación y descubrimiento artístico.
- Estimula la motivación de los alumnos al despertar emociones como la sorpresa o la incertidumbre que suscitan el interés por el conocimiento.
- Promueve la empatía y la sensibilidad humana al brindar diferentes ángulos de análisis personalizado.
- Cultiva habilidades esenciales para la vida como la adaptabilidad y la resiliencia, enseñando a los estudiantes a abrazar el cambio.
- Mejora las habilidades comunicativas y la conexión entre los estudiantes al promover el trabajo en equipo y la colaboración.
- Contribuye a que cada estudiante encuentre su propósito educativo y descubra los contenidos que más le apasionan y las habilidades que mejor se le dan.
5 ideas de ejercicio para aplicar el art thinking en el aula
Si estás interesado/a en aplicar el art thinking en el aula lo mejor será que te formes en esta metodología para que profundices en sus principales conceptos y modos de hacer. Sin embargo, incluso si es la primera vez que escuchas este método, existen muchos ejercicios sencillos inspirados en el art thinking que puedes aplicar de manera sencilla. He aquí alguno de ellos.
- Reescribe la historia
Elige una historia cualquiera, ya se trate de un hecho histórico, científico o incluso, literario. Preséntasela a los estudiantes y pídeles que la reinterpreten a través de una expresión artística como una obra de teatro, un relato literario, un collage de dibujos o un cómic. Es un ejercicio divertido y sencillo para fomentar la creatividad y el pensamiento divergente.
- Laboratorio de ideas
Lleva al aula distintos recursos artísticos y pídeles a los estudiantes que propongan ideas para crear una obra de arte. Para ello deberán definir el concepto que quieren transmitir, la expresión artística que utilizarán y elegir las herramientas más adecuadas. Al terminar deben explicar su proyecto. Una tarea ideal para estimular la innovación y la creatividad.
- Carta al futuro
Tras trabajar un contenido en el aula, como el clima, los derechos humanos o la historia, pídeles a tus alumnos que escriban una carta a una persona del futuro que la leerá en 50, 100 o 200 años. Anímalos a que lean la carta y reflexionen sobre lo que esa persona pensará al respecto. Sin duda, es una buena manera de desarrollar la conciencia social, estimular la empatía y trabajar la proyección.
- Metáfora visual
A veces explicar un concepto abstracto en el aula puede ser muy complejo. Sin embargo, una buena manera de conseguirlo mientras estimulas la reflexión y el pensamiento crítico en tus estudiantes es a través del arte. Para ello puedes utilizar metáforas visuales como un cuadro, una escultura, un collage o una película para explicar conceptos complejos como democracia, sociedad o relaciones personales.
- Museo temático
En lugar de exponer un tema de manera tradicional, pídeles a los alumnos que creen una especie de museo temático sobre el contenido en el aula. Pueden recurrir a las maquetas, collages, performances o incluso vídeos. La idea es animarlos a investigar sobre el tema y a que lo analicen desde un punto de vista más personal, en lugar de simplemente memorizarlo.
Sin duda, si lo que buscas es una manera distinta de enseñar, el art thinking puede convertirse en una metodología ideal para explorar nuevos recursos y estimular el aprendizaje y la sensibilidad artística de los estudiantes de forma sencilla y profundamente renovadora. ¿No crees?
Crédito de foto: Imagen libre de Pexels





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